¿Qué es la psicoterapia?

La psicoterapia se considera cada vez más una profesión por derecho propio, pero son muchos los tipos de profesionales que la practican habitualmente: psicólogos clínicos, psiquiatras, consejeros, terapeutas matrimoniales y familiares, trabajadores sociales, consejeros de salud mental y enfermeros psiquiátricos. Hay muchos tipos diferentes de psicoterapia, como la psicoterapia psicoanalítica, la psicoterapia cognitivo-conductual y la psicoterapia para enfermedades mentales.

¿Qué tipos de psicoterapia existen?

Cuando uno oye la palabra «psicoterapia», muchos se imaginan a un paciente tumbado en un sofá y hablando mientras el terapeuta se sienta en una silla cercana y anota sus pensamientos en un cuaderno. De hecho, hay muchas técnicas y prácticas utilizadas en la psicoterapia. El método exacto para cada situación puede variar en función de diversos factores, como la formación y la experiencia del terapeuta, las preferencias del cliente y la naturaleza exacta de su problema actual. Para más información, visite www.psychanalyste.biz

Terapia cognitivo-conductual: El objetivo de la terapia cognitivo-conductual o TCC es ayudar a los pacientes a comprender los pensamientos y sentimientos que influyen en su comportamiento. Este tipo de terapia se utiliza habitualmente para tratar una amplia gama de trastornos, como las fobias, la adicción, la depresión y la ansiedad. Es un tipo de psicoterapia que integra técnicas cognitivas y conductuales para cambiar los pensamientos negativos y los comportamientos disfuncionales. Este enfoque implica cambiar los pensamientos subyacentes que contribuyen a los sentimientos de angustia y cambiar los comportamientos problemáticos que se derivan de esos pensamientos.

Terapia psicoanalítica y conductual

Aunque la psicoterapia se ha practicado en diversas formas desde la época de la antigua Grecia, tuvo su inicio formal cuando Sigmund Freud comenzó a utilizar la terapia de conversación en su trabajo con los pacientes. Entre las técnicas más utilizadas por Freud se encuentran el análisis de la transferencia, la interpretación de los sueños y la asociación libre. Este enfoque psicoanalítico implica ahondar en los pensamientos y experiencias pasadas del paciente para buscar pensamientos, sentimientos y recuerdos inconscientes que puedan estar influyendo en su comportamiento.

A medida que el conductismo se convirtió en una escuela de pensamiento cada vez más importante a principios del siglo XX, técnicas como los diversos tipos de condicionamiento comenzaron a desempeñar un papel importante en la psicoterapia. Puede que hoy en día el conductismo no sea tan dominante como antes, pero muchos de sus métodos siguen siendo muy populares hoy en día. La terapia conductual suele utilizar el condicionamiento clásico, el condicionamiento operante y el aprendizaje social para ayudar a los clientes a cambiar sus conductas problemáticas.

Terapia humanista y cognitiva

 A partir de la década de 1950, una escuela de pensamiento conocida como psicología humanista comenzó a influir en la psicoterapia. El psicólogo humanista Carl Rogers desarrolló un enfoque conocido como terapia centrada en el cliente, que implica que el terapeuta muestre una consideración positiva incondicional hacia el cliente. Hoy en día, algunos aspectos de este enfoque se siguen utilizando ampliamente. El enfoque humanista de la psicoterapia tiene como objetivo ayudar a las personas a maximizar su potencial. Estos enfoques tienden a enfatizar la importancia de la autoexploración, el libre albedrío y la autorrealización.

La revolución cognitiva de la década de 1960 también tuvo un gran impacto en la práctica de la psicoterapia, ya que los psicólogos empezaron a centrarse cada vez más en cómo los procesos del pensamiento humano influyen en el comportamiento y el funcionamiento. La terapia cognitiva se centra en la idea de que nuestros pensamientos tienen una gran influencia en nuestro bienestar mental. Por ejemplo, si tiende a ver los aspectos negativos de cualquier situación, es probable que tenga una perspectiva más pesimista y un estado de ánimo general más oscuro. El objetivo de la terapia cognitiva es identificar las distorsiones cognitivas que conducen a este tipo de pensamientos y sustituirlas por otras más realistas y positivas. De este modo, las personas pueden mejorar su estado de ánimo y su bienestar general.